· Công khai
En medio de la aldea de Sin Suoi Ho, Lai Chau, rodeado de nubes y montañas, me senté en el porche de madera contemplando las lejanas cordilleras, donde nubes blancas rodeaban los picos y el sol de la tarde se filtraba a través del añejo bosque. El espacio estaba tan tranquilo que solo se oía el sonido del viento soplando entre las hojas y el murmullo del arroyo en el profundo valle. El paisaje salvaje y poético me hizo olvidar el concepto del tiempo; solo quería sentarme allí para siempre, dejar que mi alma siguiera las nubes y las montañas y disfrutar de la paz prístina que rara vez se conserva en ningún lugar.