Hubo noches en el pasado, no necesitábamos luz eléctrica... solo necesitábamos algunos luciérnagas parpadeando junto al campo y el mundo entero se iluminaba. Ahora las calles están brillantes, pero encontrar una luciérnaga es tan difícil como reencontrarse a uno mismo de niño.
Ba Quáng panorama aún tiene momentos y recuerdos como esos. El final del atardecer de la tarde. La colina cubierta de hierba brilla con las luces de las luciérnagas. Evoca un cielo de recuerdos de la infancia.
Hubo noches en el pasado, no necesitábamos luz eléctrica... solo necesitábamos algunos luciérnagas parpadeando junto al campo y el mundo entero se iluminaba. Ahora las calles están brillantes, pero encontrar una luciérnaga es tan difícil como reencontrarse a uno mismo de niño.
Ba Quáng panorama aún tiene momentos y recuerdos como esos. El final del atardecer de la tarde. La colina cubierta de hierba brilla con las luces de las luciérnagas. Evoca un cielo de recuerdos de la infancia.
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