Llegué a Lao Xa en un día muy normal, pero la sensación no era en absoluto normal.
La pequeña aldea se encuentra oculta en el valle de Sủng Là, rodeada de montañas de piedra y grandes rocas apiladas. Desde la carretera nacional 4C, solo necesitas girar en un pequeño tramo para encontrar un espacio completamente diferente: tranquilo, lento y muy "temporal".
En Lao Xa, lo que más me gusta son las casas de barro que han adquirido el color del tiempo. Muros de tierra, techos de tejas de yin y yang cubiertos de musgo, todo no ha sido "renovado" pero es muy hermoso. Es un tipo de belleza que cuanto más viejo es, más valor tiene.
No solo hay paisajes, Lao Xa también conserva un oficio muy especial: la tradición de la fundición de plata de los Hmong, que ha existido durante casi 100 años. Al ver a los artesanos trabajar, tengo la sensación de estar viendo una historia contada con las manos.
He intentado quedarme una noche en la aldea. No hay nada demasiado cómodo, pero es muy auténtico.
Dormir en una casa antigua, tocar la fría pared de tierra, mirar el viejo techo cubierto de musgo... de repente siento que mi vida se ralentiza.
Hay lugares que no necesitan demasiadas actividades,
con solo estar allí es suficiente para sentir que vale la pena ir.
Y para mí, Lao Xa es un lugar así.
Fuente de la imagen: Compilación
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